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| Foto: Millonarios. |
El equipo brasileño golpeó temprano y encontró la ventaja apenas a los ocho minutos del compromiso. Luciano aprovechó un error del arquero Diego Novoa y marcó con un remate de media distancia que terminó sorprendiendo al guardameta azul. La anotación tempranera condicionó el desarrollo del encuentro en territorio paulista.
Con el paso de los minutos, Millonarios comenzó a tomar confianza y adelantó sus líneas en busca de la igualdad. La primera llegada clara apareció tras una acción colectiva liderada por Mackalister Silva y Mateo García, quien desbordó hasta el fondo, aunque su centro no encontró definición. El cuadro embajador empezó a incomodar a la defensa local.
Antes del descanso, Mackalister tuvo las mejores oportunidades para empatar el marcador en el Morumbí. El capitán azul intentó en dos ocasiones consecutivas, pero la falta de precisión y las intervenciones del arquero Rafael evitaron el festejo visitante. Millonarios cerró el primer tiempo mostrando una versión más competitiva.
La etapa complementaria tuvo menos emociones y un ritmo mucho más disputado en la mitad del campo. São Paulo estuvo cerca del segundo tanto con un cabezazo de Ferreira que Diego Novoa logró desviar de manera improvisada. Después de esa acción, las defensas lograron imponerse sobre los ataques.
El conjunto dirigido por Alberto Gamero se mostró sólido en el fondo gracias al trabajo de sus tres centrales y al equilibrio aportado por Rodrigo Ureña en la zona de recuperación. Sin embargo, la generación ofensiva siguió siendo limitada y el ingreso de Alex Castro buscó darle mayor profundidad al ataque capitalino.
Cuando parecía que la derrota estaba sentenciada, Jorge Cabezas Hurtado apareció para cambiar el panorama del compromiso. El delantero luchó una pelota en la mitad del campo, avanzó con determinación y sacó un remate que se desvió en Alan Franco antes de vencer al arquero Rafael. El empate al minuto 80 renovó la esperanza azul.
Millonarios incluso tuvo la posibilidad de llevarse la victoria en los minutos finales tras un penal cometido sobre Alex Castro. Rodrigo Contreras asumió la responsabilidad desde los doce pasos, pero envió el balón por encima del travesaño. A pesar de desperdiciar esa opción, el club embajador salió del Morumbí con vida en la Copa Sudamericana.

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