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| Foto: Katelyn Mulcahy/Getty Images. |
Como se esperaba sobre el papel, las emociones llegaron desde el comienzo. Con apenas 9' en el cronómetro, el árbitro sancionó una pena máxima a favor de Inglaterra. El encargado del cobro fue el goleador Harry Kane, que falló en primera instancia ante un arquero croata que se adelantó. El juez ordenó repetir la ejecución y, esta vez, el delantero del Bayern Múnich no perdonó para romper el cero a los 11'.
Tras la anotación, Inglaterra redujo un poco la intensidad con la que había iniciado el encuentro. Con la posesión, movía el balón de un lado a otro del campo, esperando que Croacia dejara espacios. Del otro lado, los balcánicos también apostaban por la circulación y, pese a estar abajo en el marcador, mostraban paciencia en la construcción de juego.
Así, con una posesión repartida, aunque con los ingleses siendo algo más profundos y jugando más cerca del arco rival, llegó el empate a los 36'. Martín Baturina empalmó de primera un balón que había quedado servido tras un remate hacia atrás y sacó un potente disparo de media distancia que dejó sin opciones a Jordan Pickford para el 1-1.
Cuando todo parecía indicar que el partido se marcharía igualado al descanso, volvió a aparecer Harry Kane. A los 42', el atacante llegó desde atrás hasta el punto penalti para conectar de cabeza un tiro de esquina ejecutado desde la derecha y devolverle la ventaja a los 'Tres Leones'.
Pese al poco tiempo que quedaba antes del intermedio, Croacia no se resignó. Esa actitud tuvo recompensa en la última acción del primer tiempo. A los 45'+5', Petar Musa aprovechó una oportunidad dentro del área para establecer el 2-2 y enviar a ambos equipos al vestuario con el marcador equilibrado.
Las emociones tampoco tardaron en reaparecer tras el descanso. Apenas a los 47', una rápida secuencia de cuatro toques permitió que Jude Bellingham irrumpiera por el costado derecho y definiera con un remate cruzado para adelantar, por tercera vez en la noche, a Inglaterra (3-2).
El gol representó también un impulso anímico para los dirigidos por Thomas Tuchel, que continuaron rondando el área croata. En ese tramo del encuentro, el arquero balcánico se convirtió en figura gracias a varias intervenciones decisivas que mantuvieron con vida a su selección.
Con Croacia lanzada al ataque, especialmente después del minuto 80, Inglaterra aguardó la oportunidad para golpear al contragolpe. Y a los 85' no solo la encontró, sino que la aprovechó. Marcus Rashford culminó una rápida transición ofensiva para marcar el cuarto tanto y sentenciar el triunfo británico en Dallas.

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