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| Foto: Stacy Revere/Getty Images. |
La primera ocasión tardó poco en caer. A los tres minutos (3'), un remate fuerte dentro del área de Países Bajos, fue bien parado el arquero Suzuki para enviar el balón al tiro de esquina.
Pasados los 10', Japón mostró que tenía mucho más que solo defenderse y llevó riesgo en un par de ocasiones al pórtico neerlandés, sacando provecho de la habilidad de sus jugadores por el costado izquierdo.
De ahí hasta el final del primer tiempo, hubo una parte en la que dominó Países Bajos, y obligó a Suzuki a intervenir nuevamente a los 33' para evitar la caída de su arco luego de un cabezazo tras un tiro de esquina. El final, antes del descanso, fue completamente para Japón, que tuvo dos aproximaciones, una a los 42' con Nakamura y otra casi que después de esa jugada, a los 44'. 0-0 al entretiempo.
Para el periodo complementario, Países Bajos salió con más intensión de dominar el partido. Y a los 50' esa idea tuvo sus frutos, cuando un centro de Gravenberch encontró, ahora sí, la cabeza del capitán, Virgil Van Dijk, y rompió el celofán con la pelota que entró luego de pegar en el palo izquierdo del arco de Suzuki.
Aunque el gol parecía no cambiar mucho los libretos del partido, Japón, cuando tuvo espacio, intentó ir al frente y, más rápido de lo que se podía llegar a pensar por lo que era el desarrollo del juego hasta entonces, llegó el 1-1. Con la aparición de Kubo por la banda, sacó un balón atrás que remataron de primera y, tras desviarse levemente en Nakamura, acabó en el fondo a los 57'.
Poco, sin embargo, le duró la felicidad del empate a los nipones. Todo gracias a que, jugándose el 64', Sumerville sacó un remate de media distancia que, de nuevo, entró luego de estrellarse en la base del pórtico de Japón, que no mantuvo la igualdad ni diez minutos.
Para el último cuarto de hora del partido, Países Bajos cedió a propósito el balón al rival que, con él, tomó también la iniciativa dentro del juego y ahora era el seleccionado europeo el que jugaba la mayor parte del tiempo con todos sus hombre detrás de la línea del balón.
Esa idea le bastó para mantener la diferencia únicamente hasta el 88'. Con ese tiempo en el cronómetro, un tiro de esquina, y por la vía que parecía más difícil, Kamada se levantó y cabeceó hacia el arco, donde el golero neerlandés, pese a tocarlo, no alcanzó a evacuar el balón y vio como le marcaron el 2-2 definitivo.

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