La acción se produjo sobre el minuto 71, cuando Kubo intentó proteger el balón en la mitad de la cancha. En la disputa apareció Denzel Dumfries, quien alcanzó primero la pelota, pero terminó golpeando con fuerza la rodilla del atacante japonés, que quedó visiblemente afectado tras el contacto.
Aunque el árbitro consideró que la jugada era legal y no sancionó infracción, el internacional nipón no pudo continuar en el partido. Tras recibir atención médica, abandonó el campo con evidentes molestias físicas, generando preocupación en el cuerpo técnico y en los aficionados de Japón.
Pese al dolor, Kubo acompañó desde el banquillo a sus compañeros durante los minutos finales. Después del gol de Daichi Kamada, que significó el empate definitivo ante Países Bajos, el jugador celebró el tanto mientras permanecía con hielo en la zona afectada y evitando apoyar completamente una de sus piernas.
Al finalizar el encuentro, las imágenes mostraron a Kubo caminando con mayor tranquilidad e incluso saludando a varios aficionados cerca de la salida hacia los vestuarios. Su actitud transmitió algo de optimismo tras el importante punto conseguido por la selección japonesa en su estreno mundialista.
Sin embargo, la preocupación regresó poco después cuando se difundieron fotografías de su salida del estadio en silla de ruedas. Las primeras informaciones apuntan a un posible esguince de rodilla, aunque la Federación de Japón y el cuerpo médico aún esperan los exámenes correspondientes para determinar el alcance exacto de la lesión.

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