El golpe fue rápido. Solo con 2’ en el cronómetro, con los equipos terminando de acomodarse, los africanos rompieron el cero con una anotación de Saïbari, quien aprovechó un desborde por derecha para recibir un balón dentro del área y definir de primera con un potente remate.
Después del gol, si bien por momentos Escocia intentaba atacar, Marruecos continuó dominando tanto la posesión del balón como el territorio. El juego se desarrollaba principalmente en campo escocés, mientras los africanos ejercían presión alta para impedir cualquier intento de transición del rival.
Aunque Marruecos apostaba por la velocidad por los costados, especialmente por la banda donde se encontraba Hakimi, Escocia se paró bien e incluso, tras lograr cierta solidez defensiva, consiguió jugar los 10’ previos al entretiempo en campo de una selección de Marruecos que, a la hora de defender, replegaba rápidamente a todos sus jugadores por detrás de la línea del balón.
Aunque Escocia pareció salir con más actitud ofensiva para el complemento, la primera ocasión tras el descanso también fue marroquí, con un cabezazo al primer palo luego de un tiro de esquina que sacó bien, casi sobre la línea, el arquero Angus Gunn.
Para el último cuarto de hora en Boston, las emociones estuvieron a tope. La mayoría de ese tramo mostró a dos equipos muy intensos, que además defendían bien cuando el balón era del rival. Marruecos no quería sorpresas y Escocia buscaba empatarlo; los dos arqueros estuvieron muy atentos.

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