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| Foto: Carl Recine/Getty Images. |
El encuentro disputado en Monterrey definía el segundo lugar del grupo. Corea del Sur llegaba con una ligera ventaja por sus resultados previos, mientras que Sudáfrica estaba obligada a ganar para mantenerse con vida en la Copa del Mundo.
Durante la primera mitad, el conjunto asiático mostró mayor control territorial y generó aproximaciones frecuentes al área rival. Sin embargo, la falta de contundencia en los metros finales impidió que pudiera traducir ese dominio en el marcador.
El creativo Kang-in Lee asumió el protagonismo en las acciones a balón parado y lideró la construcción ofensiva de Corea del Sur. A pesar de su influencia en el juego, las oportunidades claras de gol fueron escasas para los surcoreanos.
Sudáfrica respondió con intensidad y estuvo cerca de adelantarse antes del descanso. Mbatha y Makgopa exigieron al guardameta Seung-Gyu, quien apareció con intervenciones decisivas para mantener el empate en una primera parte muy disputada.
En la segunda mitad, Corea del Sur reforzó su ataque con el ingreso de Heung-Min Son y otros cambios ofensivos. La selección asiática mejoró sus sensaciones y parecía acercarse al gol, aunque el acierto siguió ausente frente al arco rival.
Cuando el reloj superaba la hora de juego, apareció Maseko para marcar el tanto más importante en la historia reciente del fútbol sudafricano. Su definición desató la celebración en las gradas y aseguró la clasificación de los Bafana Bafana a la ronda eliminatoria.
El equipo dirigido por Hugo Broos enfrentará ahora a Canadá en los dieciseisavos de final del Mundial 2026. Mientras Sudáfrica disfruta de una clasificación sin precedentes, Corea del Sur deberá esperar los resultados finales del grupo para conocer si aún conserva opciones de avanzar.

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