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| Foto: David Ramos/Getty Images. |
Aunque los primeros minutos fueron de estudio mutuo, la primera aproximación clara llegó a los 4', con una pared dentro del área de Argentina, después de la cual el balón le quedó a Yamal para definir con un remate cruzado que contuvo el Dibu Martínez.
De ahí hasta el primer momento de hidratación, si bien no hubo más ocasiones de gol, España parecía mejor posicionada dentro de la cancha e, incluso, logró una mayor posesión del balón.
Contrario a la tendencia general del Mundial, tras la pausa de hidratación, España mantuvo el control del balón y de los espacios y, por ende, del partido. Aun así, le faltaba claridad en el último cuarto de cancha y recién se animó a probar de media distancia sobre los 38', con un remate de Oyarzabal que encontró bien ubicado al Dibu para evitar la caída de su pórtico.
Aunque en los primeros diez minutos del complemento Argentina pareció equilibrar un poco la tenencia del balón, desde el 55', España comenzaba a asomarse más al arco albiceleste, pero seguía faltándole decisión para rematar más y transportar menos.
Pasada la hora de juego, el sufrimiento argentino, con el pasar de los minutos, parecía ir en aumento, de la mano de un ascenso futbolístico de una España que, cuando se animaba a rematar fuera del área, generaba algún peligro. Aun así, no lo hacía reiteradamente.
En adelante, España dominó el partido. Se jugaba más de lo que Argentina hubiera querido en su propio campo, el balón era rojo y el Dibu, el último escaño que impedía la apertura del marcador para los campeones de Europa, que mantenían la fidelidad a su estilo de juego elaborado.
Argentina, en el tiempo reglamentario, nunca encontró cómo darle la vuelta a un dominio español que, para el alargue, se quedó con un hombre de más por la merecida expulsión, por doble amarilla, de Enzo Fernández a los 90'+3'. Al final, Yamal, con un cobro de tiro libre, exigió nuevamente al Dibu, gran responsable de llevar a los de Scaloni al alargue.
Para el primer tiempo de la prórroga, el partido cambió poco. España siguió con el control del balón, generando las opciones y encontrándose con un Dibu como salvador de una Albiceleste que ahora, más que nunca, se dedicaba a resistir en inferioridad numérica.
Con esa tónica, a los 98', en una jugada un poco atorada, Nico Williams envió el balón al fondo con un remate dentro del área, pero el central anuló la acción al señalar una falta contra un jugador de Argentina. La decisión se ratificó sin acudir al VAR.
Sin embargo, en el inicio del segundo tiempo de la prórroga, llegó el gol. Un centro desde la derecha fue cabeceado hacia atrás desde el otro costado y, para definir, apareció Ferran Torres, que marcó el gol para terminar dándole el segundo título mundial de su historia a España.

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